Carnaval y Carnestolendas

Dentro de nueve días empiezan las fiestas de Carnaval… La verdad es que el mes de Febrero está cargado de fiestas: apenas hemos remontado la cuesta de Enero y sobrevivido a las rebajas, tenemos la “semana blanca escolar” y el Carnaval…

Sí, la agitación de los preparativos puede sentirse en marcha en muchos sitios del mundo. Las tiendas de disfraces echan el resto y hacen “su agosto” estos días… Pero, ¿y qué hago hablando de Carnaval en un blog dental?

Participamos un año tras otro en el Carnaval, como en muchas otras fiestas, sin tener ni idea de su significado profundo. A menudo ese significado original, que desconocemos, ha sido suplantado por otro con el que ni siquiera guarda relación.

Carnaval, carnestoltes, carnestolendas, hace referencia a la época del año en que, precediendo a la Cuaresma, se anima a consumir los últimos alimentos cárnicos, antes de entrar en los cuarenta días de ayuno y abstinencia cuaresmal. La fiesta anima a consumir la carne antes de que entremos en el período de prohibición y de ahí que sea el encuentro entre el placer y la norma que debe encauzarlo.

Pero este significado primitivo no parece estar de moda en nuestro tiempo. Eso de dejar de comer carne por precepto, aunque venga directamente del mismo Papa Francisco, no lo llevamos bien…

Hoy en día, la prohibición está mal vista, pero… 

Si lo miramos bien, la prohibición, o sea la norma o regulación, tiene su utilidad, en este caso incluso higiénica y saludable. Dejar de comer en exceso o de modo reiterado, un alimento como la carne y sus derivados, es bueno para la salud. Es bien sabido que nuestra dieta está descompensada y que la sociedad actual promueve el consumo abusivo de carnes y derivados. No hay más que echar un vistazo a la globalización de las franquicias alimentarias.

Más allá, pensemos en las posibles ventajas que, para nuestra salud física y emocional, puede tener una actitud de razonable austeridad, recogimiento e introspección, que estabilice nuestra balanza inclinada al consumismo constante por las omnipresentes tentaciones publicitarias.

Recientes estudios apuntan a que comer menos alarga la esperanza de vida. Hay evidencia científica de que vivimos mas años si comemos menos.

Así que, aunque ya no se entiende Carnaval sin disfraces, casi nadie se acuerda ya del significado primitivo al que hemos querido aludir en estas líneas. Pero, hablando de disfraces, el disfraz se ha convertido en un verdadero arte, de modo que vamos a organizar un concurso:

el que nos presente el mejor disfraz, y se acepta también en foto, le regalaremos un cepillo eléctrico.

Para concursar puedes subir tu foto a Facebook o Twitter usando el hashtag #CarnavalCDEsteve.

Para otro día dejaremos el tema de la relación entre Carnaval y los disfraces. ¿Por qué han suplantado los disfraces al Carnaval? Hasta parece que son sinónimos, pero no es así del todo. Lo trataremos en otro post.

 

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Eva Pardo

Acerca de Eva Pardo

Licenciada en Psicología por la Universidad de Valencia en 1978, hasta 1994 desempeñó el papel de Higienista Dental. En la actualidad, compagina su actividad como Psicóloga Clínica en “AEQUO, Psicoterapia y Salud”, con las tareas de gestión y dirección de personal en la Clínica Dental Esteve.

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